Nació para Reinar: La Victoria del Rey de Reyes
¿Buscas esperanza en medio de la tempestad? En esta reflexión espiritual, recorremos la vida, sacrificio y triunfo de Jesús. De la humildad del pesebre a la gloria eterna, descubre por qué Su majestad divina no tiene límites. Si necesitas recordar que el mal ya fue vencido y que hay un trono firme que te sostiene, esta letra es para ti. Permite que Su luz guíe tu camino hacia el Reino que no tiene fin.
No hubo seda ni cuna de oro,
el Rey del cielo se hizo mortal.
Pisó el polvo, buscó al perdido,
y en su propia casa aprendió a sangrar.
Varón de dolores, paso sencillo,
cargó en sus hombros nuestra maldad.
Probó el azote, bebió el desprecio,
la traición amarga y la soledad.
Pero el sepulcro no pudo retenerlo,
la muerte tuvo que retroceder.
El velo roto abrió el camino,
el gigante cayó… y Él volvió a nacer.
¡Porque Él nació para reinar!
Sobre la muerte y sobre el mal.
Las cicatrices son Su honor,
Cordero eterno, Rey Salvador.
Manos santas que dieron vida,
fueron clavadas sin compasión.
Bebió la copa del sacrificio,
entregó Su aliento por redención.
Ya no viene como el Cordero,
en gloria y fuego regresará.
Con vara firme y voz de trueno,
toda la tierra Él juzgará.
Su reino avanza, nadie lo frena,
ni el tiempo lo podrá borrar.
Él es el Alfa, Él es el Omega,
el Dios que vive y que volverá.
El que fue herido por espinas
hoy lleva gloria celestial.
Su luz no muere, no se extingue,
Su trono es firme y eternal.
Nació para reinar…
Sobre la muerte y el mal…
Su reino no tendrá fin…
Su imperio es santo, no tendrá fin,
toda rodilla se rendirá ante Él.
Dios les continúe bendiciendo 🙋🏻♂️